
Mantener todo caliente (y seco): Un vistazo a nuestros calentadores de mesa
Cuando diseñamos estos calentadores de mesa, sabíamos que estarían expuestos a condiciones difíciles: bebidas derramadas, telas húmedas, polvo… Es mucho. Por eso los hemos fabricado según el estándar IP55.
En términos sencillos, esto significa que la carcasa es lo suficientemente hermética como para evitar que entre polvo, y puede soportar salpicaduras de agua desde cualquier ángulo, sin que los componentes electrónicos se dañen. Puedes limpiarlos o lidiar con invitados torpes sin preocuparte por cortocircuitos.
Calor al instante
Elegimos emisores de infrarrojos de onda corta por una razón específica: rapidez. La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire a su alrededor, lo cual lleva mucho tiempo. Los infrarrojos son diferentes: envían energía directamente hacia ti o hacia el objeto que se encuentra frente a ellos. En cuanto presionas el botón, el filamento alcanza su temperatura máxima en pocos milisegundos. Es instantáneo. No hay necesidad de esperar a que la habitación se caliente. Lo sientes de inmediato.
Hacerlo “inteligente”
Queríamos que la experiencia fuera simple, con solo un clic. Para ello, conectamos la unidad de alimentación a una puerta de enlace de hogar inteligente, utilizando Zigbee o Wi-Fi. La configuración es sencilla: simplemente presionas un botón en la aplicación, la puerta de enlace indica al relay que se active, y la lámpara comienza a funcionar.
Una cosa que decidimos no incluir fue la regulación de intensidad mediante software. Con tal cantidad de vatios, la regulación podría causar caídas de voltaje que hicieran que la lámpara parpadeara, lo cual es molesto. En lugar de eso, utilizamos relés mecánicos o de estado sólido. Es una forma más eficaz de asegurar que la lámpara reciba el 100% de potencia en cuanto se enciende.
Las compensaciones
Aquí está la parte complicada: como la unidad está herméticamente cerrada para evitar que entre agua, no puede “respirar” como un equipo normal. No hay ventilaciones para que el calor salga de los componentes electrónicos internos.
Por eso, tuvimos que elegir componentes capaces de soportar un poco más de calor de lo habitual. Pero ten en cuenta que, si dejas estos calentadores funcionando a plena potencia en una habitación muy caliente, la protección térmica se activará y apagará la unidad para protegerla.
La mejor forma de manejar esto es no dejarlos encendidos las 24 horas del día. Utiliza un sensor inteligente para encender y apagar la calefacción. De esta manera, mantendrás la temperatura que deseas y evitarás que la unidad se dañe.